November 28, 2015 by cienciascannabis in Media, News, Noticias, Prensa 0 comments 2425 tags: , ,

A pesar que la cannabis es la droga ilícita de mayor uso en el mundo, no existe un consenso respecto de los posibles efectos adversos que se producen en un bebé gestado por una madre que la consume (Jaques et al., 2014). Los estudios en este tema son escasos y presentan serios problemas metodológicos, partiendo porque en la mayoría de ellos se ignoran variables biopsicosociales fundamentales para describir el fenómeno de forma acabada. Mientras algunos reportes médicos sugieren que niños expuestos a cannabis durante la gestación presentan deficiencias en el nacimiento y posterior desarrollo de habilidades cognitivas y psicosociales (Goldschmidt et al., 2008), otros reportes no logran registrar y comprobar dichos efectos nocivos (Ferraro et al., 2009). Básicamente, el fenómeno no es reproducible, no es robusto.

Cabe destacar que los efectos deletéreos mencionados se reportan sólo en casos de consumo crónico de altas dosis de cannabis por parte de la madre gestante, ignorando que en dicho grupo de riesgo también encontramos una alta incidencia en el uso de otras sustancia (policonsumo), junto a condiciones de mal nutrición, pobreza y stress (Jaques et al., 2014). No se ha logrado demostrar efectos negativos en hijos de madres usuarias ocasionales de la sustancia (Ferraro et al., 2009; Reece-Stremtan et al., 2015). Incluso aceptando el sesgo de estos estudios, los intentos por relacionar el consumo de cannabis durante la gestación con un mayor riesgo de aborto espontáneo, cambios cromosómicos, malformaciones físicas o muerte perinatal han sido infructuosos (El Marroun et al., 2010; Goldschmidt et al., 2012). No se ha descrito la necesidad de tratamiento farmacológico para la intoxicación o síndrome de abstinencia por cannabis en recién nacidos, de hecho, sólo se le considera una intoxicación leve (Day et al., 1991; Ferraro et al., 2009). Sí se ha logrado encontrar una relación epidemiológicamente consistente en la reducción de peso y el tamaño del bebé al nacer, de madres con consumo excesivo de cannabis durante el embarazo (Fergusson et al., 2002), lo que en este caso es irrelevante dado que el recién nacido en cuestión presenta un talla y peso dentro de los rangos de referencia considerados normales.

El sistema endocannabinoide, descrito durante los años ’90, es parte fundamental de la mantención de las funciones biológicas normales de todo individuo mamífero, y participa de manera importante en etapas tempranas del desarrollo embrionario (Jaques et al., 2014). Aplicando el principio de precaución en medidas de salud pública, se recomienda a las madres la suspensión del consumo de cannabis durante el período de embarazo y lactancia. En el caso de usuarias crónicas, se aplican estrategias de reducción de daño para llevar el patrón de consumo hacia uno de tipo ocasional, y así reducir la probabilidad de que el infante presente los efectos adversos reportados previamente por consumo abusivo de cannabis durante la gestación (JosephineDjulus et al., 2005).

La Ley 20379 promulgada el año 2009 crea el Sistema de Protección Integral a la Infancia, dentro del que se define el programa “Chile Crece Contigo”. Este sistema nace con el fin de apoyar a las personas desde el inicio de sus vidas, y así colaborar a que cada chileno y chilena logre desarrollar al máximo las capacidades y potencialidades con las que nace. En el Manual de Lactancia Materna, Contenidos Técnicos para profesionales de la Salud (Minsal, 2010) se describen los criterios para la suspensión de lactancia en consumo de sustancias. Se recomienda suspender el consumo de Cannabis o “marihuana” por 24 horas para un usuario ocasional, situación del caso en cuestión. En el mismo manual, se indica que para usuarias crónicas (se entiende como usuario intenso a un consumo mayor a un cigarrillo de cannabis por día) se suspende la lactancia por 14 a 30 días. Este tipo de medidas no se sustentan sobre la base de la evidencia científica, dado que la concentración de fitocannabinoides que se pudiese encontrar en leche materna luego que la madre consume un cigarrillo es muy bajo, del orden de los nanogramos por mL (Schuel, 2002) considerado incluso como trazas de sustancia. Lo anterior pone en evidente cuestión la viabilidad de los efectos psicoactivos de la cannabis sobre el recién nacido (HananAbramovici, 2013).

El establecimiento del lazo emocional del apego madre-hijo también es un fenómeno común para todos los mamíferos (Dageville et al., 2011). La relación piel-con-piel entre ambos al momento del nacimiento autorregula su fisiología y salud mental. Por ejemplo, en el recién nacido estimula la maduración del sistema de termorregulación, respiratorio, la frecuencia e intensidad del llanto y su comportamiento. A su vez, la madre comprende y responde mejor a las necesidades del niño y disminuye su probabilidad de desarrollar una depresión posparto (Winberg, 2005).

Existe suficiente evidencia que muestra que un niño que ha sido separado de su madre al nacer sufre efectos perjudiciales en su desarrollo cognitivo, menguando su capacidad de respuesta al estrés, de aprendizaje y habilidad social a lo largo de su vida (Maccari et al., 2014). El apego es el resultado de 4 mecanismos: programación de comportamiento, perfil de neuromoduladores, la activación de señales sensoriales y el amamantamiento (Dageville et al., 2011), todos ellos dependientes de la interacción piel-con-piel entre madre e hijo. La poco criteriosa conducta de la dupla Psicosocial evaluadoras del equipo “Chile crece contigo” a cargo del caso, coarta la posibilidad de que la hija recién nacida de Sindy Ortiz y Cristopher Montorfano desarrolle dicho apego con normalidad, condenándola a cargar con consecuencias negativas inducidas por agentes del Estado de Chile, como lo es retraso en el desarrollo de sus capacidades cognitivas y psicosociales, quizás incluso por el resto de su vida (Bergman, 2014). Dicho sea de paso, la medida tomada por esta dupla psicosocial se contrapone con el objetivo fundamental del programa Chile crece contigo, que busca promover la lactancia materna e incentivar la generación de apego madre-hijo.

Como antecedente adicional, hemos consultado por este caso al Dr. Carlos González, médico español referente internacional en temas de lactancia materna, y presidente de la Asociación catalana de lactancia materna, quien nos ha entregado su opinión de este caso:

“La conclusión de la Academy of Breastfeeding Medicine, es que ‘Las madres que amamantan deben recibir orientación para reducir o eliminar su consumo de marihuana a fin de evitar exponer a sus bebés a esta sustancia’, lo que está muy lejos de la sobreactuación que han tenido en ese hospital. El consumo de alcohol puede afectar mucho más al bebé que el de marihuana, pero seguro que no habrían tratado así a una madre que reconociera tomar alcohol de vez en cuando (e incluso a una madre que reconociera tomar tres cervezas diarias, cantidad muy superior al “máximo permitido” durante la lactancia, no le habrían quitado al niño, sino que le habrían recomendado beber menos… o no le habrían dicho nada, si el médico es de los que beben cuatro cervezas). Y claramente la lactancia artificial tiene efectos perniciosos sobre la salud del bebé, muy superiores y mucho mejor probados que los débiles efectos que, según algunos estudios, puede tener la marihuana:”

Como última reflexión no queremos dejar de mencionar que el resultado positivo de un test de drogas NO es sinónimo de dependencia a dicha sustancia, ni menos debería justificar la separación de una madre de su hijo recién nacido.

REFERENCIAS

  • Bergman, N.J. (2014). The neuroscience of birth – and the case for Zero Separation. Curationis37.

  • Dageville, C., Casagrande, F., De Smet, S., and Boutté, P. (2011). Ilfautprotéger la rencontre de la mère et de son nouveau-néautour de la naissance. Arch. Pédiatrie.

  • Day, N., Sambamoorthi, U., Taylor, P., Richardson, G., Robles, N., Jhon, Y., Scher, M., Stoffer, D., Cornelius, M., and Jasperse, D. (1991). Prenatal marijuana use and neonatal outcome. Neurotoxicol. Teratol. 13, 329–334.

  • El Marroun, H., Tiemeier, H., Steegers, E.A.P., Roos-Hesselink, J.W., Jaddoe, V.W.V., Hofman, A., Verhulst, F.C., van den Brink, W., and Huizink, A.C. (2010). A prospective study on intrauterine cannabis exposure and fetal blood flow. Early Hum. Dev. 86, 231–236.

  • Fergusson, D.M., Horwood, L.J., and Northstone, K. (2002). Maternal use of cannabis and pregnancy outcome. BJOG Int. J. Obstet. Gynaecol. 109, 21–27.

  • Ferraro, L., Tomasini, M.C., Beggiato, S., Gaetani, S., Cassano, T., Cuomo, V., Amoroso, S., Tanganelli, S., and Antonelli, T. (2009). Short- and long-term consequences of prenatal exposure to the cannabinoid agonist WIN55,212-2 on rat glutamate transmission and cognitive functions. J. Neural Transm. 116, 1017–1027.

  • Goldschmidt, L., Richardson, G.A., Willford, J., and Day, N.L. (2008). Prenatal marijuana exposure and intelligence test performance at age 6. J. Am. Acad. Child Adolesc. Psychiatry 47, 254–263.

  • Goldschmidt, L., Richardson, G.A., Willford, J.A., Severtson, S.G., and Day, N.L. (2012). School achievement in 14-year-old youths prenatally exposed to marijuana. Neurotoxicol. Teratol., 161–167.

  • HananAbramovici (2013). Information for Health Care Professionals. Cannabis (marihuana, marijuana) and the cannabinoids.

  • Jaques, S.C., Kingsbury, A., Henshcke, P., Chomchai, C., Clews, S., Falconer, J., Abdel-Latif, M.E., Feller, J.M., and Oei, J.L. (2014). Cannabis, the pregnant woman and her child: weeding out the myths. J. Perinatol., 417–424.

  • Josephine Djulus, Myla Moretti, and Gideon Koren (2005). Marijuana use and breastfeeding. Can. Fam. Physician 51.

  • Maccari, S., Krugers, H.J., Morley-Fletcher, S., Szyf, M., and Brunton, P.J. (2014). The Consequences of Early-Life Adversity: Neurobiological, Behavioural and Epigenetic Adaptations. J. Neuroendocrinol. 26, 707–723.

  • Minsal 2010, Estableciendo vínculo y apego. (http://www.crececontigo.gob.cl/2009/desarrollo-infantil/0-a-12-meses/estableciendo-vinculo-y-apego/).

  • Reece-Stremtan, S., Marinelli, K.A., and The Academy of Breastfeeding Medicine (2015). ABM Clinical Protocol #21: Guidelines for Breastfeeding and Substance Use or Substance Use Disorder, Revised 2015. Breastfeed. Med., 135–141.

  • Schuel, H, L.J. Burkman, J. Lippes, K. Crickard, E. Forester, D. Piomelli, A. Giuffrida. N-Acylethanolamines in human reproductive fluids. Chem. Phys. Lipids 2002, 121, 211.

  • Winberg, J. (2005). Mother and newborn baby: Mutual regulation of physiology and behavior— A selective review. Dev. Psychobiol., 217–229.

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